—Llegará un día en que todos nosotros estaremos muertos
—dije—. Todos nosotros. Llegará un día en que no quedará un ser humano que
recuerde que alguna vez existió alguien o que alguna vez nuestra especie hizo
algo. No quedará nadie que recuerde a Aristóteles o a Cleopatra, por no hablar
de vosotros. Todo lo que hemos hecho, construido, escrito, pensado y
descubierto será olvidado, y todo esto —continué, señalando a mi alrededor—
habrá existido para nada. Quizá ese día llegue pronto o quizá tarde millones de
años, pero, aunque sobrevivamos al desmoronamiento del sol, no sobreviviremos
para siempre.

No hay comentarios:
Publicar un comentario